A mi edad la dictaron como “La edad del pavo” pero yo lo único que puedo asimilar con el pavo es tu cara. No podes decir que naciste para ser esto y morirte de la forma más inútil. Uno tiende a reinventarse en cada persona que conoce, por no decir que somos una copia trucha de lo que vemos en el día a día, es humano, la tendencia es humana. Las malas costumbres de nuestros papás se nos pegan como garrapatas, quizás es genético, quizás sea humano. Uno mismo hace el mal, uno mismo lo paga, uno mismo se aparta del mal. Yo digo que somos puros e impuros a la vez, pero no tengo la menor idea de lo que me purifica como persona. Porque prefiero reconocer que mi índole es a base de la supervivencia y lo básico nos aburre. El blanco es básico, el rojo me atrae. Siempre me gustó ser organizada, esto no quiere decir que mi vida hasta el día de hoy lleve hora y fecha exacta. Pero siempre quise organizar mi caos, tratar de pacificarlo, simplificarlo o llevarlo al extremo de todo lo que pueda pasar. Pero el caos no se organiza, se distribuye por toda la mente, jugando con los pies y tus manos, pareciera que el parque de diversiones se instaló allá arriba y yo sigo en la ruleta de la vida, ocasionando un caos, siendo un caos, matando al caos. El circulo vicioso, pasa al triángulo y de ahí al cuadrado, pero mientras que el cuadrado no seas vos el mundo te va decir “Que lindo que estas” todas las mañanas de tu vida.
¿Te preguntaste alguna vez, que persiguen tus vecinos? ¿Guardaran los tenedores en el mismo cajón que yo los guardo? ¿Sacaran la basura a la misma hora que yo? Es increíble el mundo que podes encontrar en cada casa, en cada persona, en cada tacho de basura…
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