QUE SE LO LLEVE TODO LA MÚSICA

domingo, 17 de noviembre de 2013

No te pongas azul.


Empezar para pensar,  pensar para empezar.  Y yo no sé por dónde empezar, la sensación de quedarse atascado en el trafico cambia el comienzo del día, pero no es eso. Si no, ver como el tráfico avanza y vos seguís en el mismo lugar, seguís llegando tarde, seguís pensando para empezar pero recién empezaste a pensar…  Tu vida consiste en acción-reacción pero antes que esto, existe el instinto, y este nace de uno influenciado por la reacción que provoca la acción del que está del lado del frente, en el costado o el de arriba. Afuera llueve y escucho la canción más triste de la lista de reproducción, pero ni siquiera llega al punto de bajonearme. Escucho la lluvia caer en el techo, y me doy el tiempo de ponerme triste. La reflexión nocturna es la más dura del día, la almohada te sentencia a muerte y la cama como testigo de tal idiotez que se soluciona durmiendo demás y llegando tarde, pero siempre temprano para estar atascada en el tráfico y ver a todos pasar. Las personas siempre están aferrándose a una fe, a un ente, a un sueño, yo me aferro al horóscopo chino y a una charla inquieta conmigo y mira como estoy…
No se me va la maldita costumbre de escribir al son de Coldplay, y eso que no es mi banda favorita. A veces no sé si es mejor que nadie espere nada de vos, o que tengan mil expectativas del paso que vas a dar. Yo creo que lo mejor sería gritar a los cuatro vientos lo que realmente quiero en mi vida pero las magnitudes de la realidad dan miedo, te hacen retroceder veinte casilleros a la mañana y a la hora de la merienda resulta  que avanzaste catorce, de eso se trata la vida ¿no? Desde una visión de video juego de sega. El miedo es miedo y da miedo pensar en el él, pero porque no verlo como una herramienta de evolución y de reflexión. El miedo llega en un punto en que te fortalece, en el momento que le decís: “Basta, ándate” Así como por lo general sucede con otras cosas, el miedo cansa, y tiene fecha de vencimiento. Pero cuando uno lo tiene incorporado hay que disfrutarlo, burlarse y tenerle respeto a la vez, es algo contradictorio, pero Florencia lo reproduce así…