QUE SE LO LLEVE TODO LA MÚSICA

jueves, 22 de agosto de 2013

El mundo del rompe-cabezas. El mundo es un rompe-cabezas.



Hola, no sé nada y se supone que tengo que decir, “Lo sé todo”.  En mi mundo la sensibilidad no se ve ni se toca, se siente. En mi mundo las personas suelen pensar más de lo que hablan sin embargo hablan más de lo debido. En mi mundo los nervios mesen de pies a cabeza y se toma como buen estimulante legal. En mi mundo defiendo a mis ideales y mis drogas favoritas como si fuesen los principios de mi vida, de mi mundo.  Claro está que pareciera que hablo de la fantasía del “otro mundo” “otro yo”, quizás le pegué, la verdad no sé, cuestión que lo siento así por lo tanto lo vivo, lo toco, lo respiro, lo exhalo, lo escupo, lo vuelvo a masticar entre neuronas descolocadas como piezas de rompe cabezas… Si, “rompe cabezas”,  siento que sería buen apodo para mí, aunque sería alterar mi ego y la verdad que agrandar más el problema me trae más problema y cuestión que no tengo ganas de mentirme con soluciones insólitas e insalubres.  Ese es el problema, o la cuestión; que el problema es agrandar y achicar las cosas, agrandar lo que es diminuto y achicar lo que se ve desde el espacio. Lo ideal para no sentirme vulnerable, va ¡para! ¿Dije “Lo ideal para no sentirme vulnerable? Jajaja, que chanta que sos Florencia, las 24 hs de tus últimos 8 años sufriste como puta en la esquina en pleno Julio de escarcha, la vulnerabilidad es vital, para mi claro está, a lo que iba es que lo ideal en estos días estos meses, raros, confusos, míos, llegué a la conclusión que sería bueno calmarme un poco, calmar el avispero de mi mente para dejar de lado ese apodo… “Rompe cabezas”.  No creía en las lecciones de vida, y hasta hoy tengo cierta intriga si serán verdaderas, pero me pasó una  y lo mastique, lo trague y lo vomité, estoy triste por estarlo, y es tan sencillo que le doy cien vueltas de tuerca, nada eso. También suelo  preferir las cosas hechas sin amor a la nada, un defecto tan mío, y tan lindo de cierta forma, me siento oportunista y eso me da una bajada de línea. Y bueno, entre línea y línea mensajes quedan y la primera persona que lo capture va llamar mi atención. Por eso quiero alguien que me recomiende una canción ya cantada en todas las radios, de esos clásicos que hace mil años no escuchas, o esa banda que nunca en tu vida la escuchaste y te compra con la primera melodía, me encanta esa sensación, tengo que admitirlo.

Ese olorcito oculto que te hace pensar que la lluvia que hay afuera es el escenario perfecto, la película de auto ayuda, para el mundo de los solitarios como Florencia. Siempre me gustó ese habla entre yo, y el rompe cabezas, pero hay momentos inoportunos y demasiados incomodos, en los que prefiero escupir hojas en lugar de palabras. Pido disculpas, señoras y señores, si convertí en negro tosco mis colores y toqué el fondo de mi cigarrillo pero llevo diez minutos tratando de no ser Florencia, y veo que me ganaron estos ochos años de maquinar la neurosis central, llevo 8 años siendo Florencia.  Ya sé. Estás ebrio. Ebrio de soledad, ebrio de tanta lluvia, de tanta calle llena y vacía, de tantas noches donde llegabas y te metías a tu dormitorio y te disparabas vodka helado al corazón.

No espero nada de otro mundo y creo que nadie lo espera, solo por el hecho de que no conocemos más que otro mundo que el individual y colectivo.


domingo, 11 de agosto de 2013

-Chau ¿como estás? - Nos vemos, hola.

“Adolescentes independientes” ¿Dónde la viste? Los adolescentes estamos más pendientes de las cosas, que un mismo pendiente perdido de alguna chica ebria después de un recital.
Tendría que aceptar más rápido que los pensamientos que tengo jamás en la vida los voy a plasmar tal cual los pensé, salvo que ande de acá para allá con un cuadernito y un lápiz, no es mala idea pero ya cargo conmigo, y eso es demasiado, o poco, pero en fin conmigo. Me di cuenta que soy de escribir mucho, y  cuando hablo, explico demasiado algo que es nada, y cuando tengo que dar explicaciones la verdad es que me quedo muda. Entre novelas y películas, algo te queda, siempre esa reflexión a lo último, irritante porque tuviste que mirar una película de mierda para darte cuenta de lo triste que sos, y vos estás ahí esperando esa  voz en off que te diga “La película está basada en hechos reales”  pero no, eso te hace más triste todavía, igual por lo menos te hizo pensar, no la alquilaste al pedo. También ya que estamos, digamos que me di cuenta que soy una aficionada del horóscopo diario, creo  es una de las razones por las cuales me levanto todos los días, si es por mi duermo un año completo, me fatigo yo sola,  imagínate que hipócrita es la vida que un día el horóscopo me tira que me chupe todo un huevo, lo hago y al otro día me dice “Madura, ya es hora de que te tomes las cosas en serio” y yo le creo, como te creí a vos. Fan del vino en caja, la depresión adolescente tatuada en el corazón,  y me rio de mí, o de lo triste que soy a veces. No quiero creer que soy la única ilusa  o bien estúpida, esperando por ese chico para llamarlo “mi chico” con esa onda Spinetta, que salte por la ventana de tu pieza, prenda sahumerios, sentado en la mesita de luz, el sol en su viola y así vos te levantas… Aun que me conformo con un trastorno mental y una adicción al tabaco deplorable. Quiero decir que  preciso de esa sensación tan ordinaria y descarada, tipo: “me tiembla el cuerpo, me sudan las manos y me saqué la lotería con vos” todo eso, sentada como indio cortando el pastito de cualquier plaza, con aroma a mandarinas. .. En 15 estoy.
Siempre todo tiene que tener un por qué, para qué, cómo, donde, cuando, quien. Todo merodea entorno a esas preguntas tan comunes e irritantes en algún punto.  Estado particular, en que la cabeza da un giro de 180° cada tres horas y así todavía me siento con armonía en el cuerpo y en la mente. En este momento es más conveniente decir un “ojala” que un “jamás”.