Hola, no sé nada y se supone que tengo que decir, “Lo sé todo”. En mi mundo la sensibilidad no se ve ni se
toca, se siente. En mi mundo las personas suelen pensar más de lo que hablan
sin embargo hablan más de lo debido. En mi mundo los nervios mesen de pies a
cabeza y se toma como buen estimulante legal. En mi mundo defiendo a mis
ideales y mis drogas favoritas como si fuesen los principios de mi vida, de mi
mundo. Claro está que pareciera que
hablo de la fantasía del “otro mundo” “otro yo”, quizás le pegué, la verdad no
sé, cuestión que lo siento así por lo tanto lo vivo, lo toco, lo respiro, lo exhalo,
lo escupo, lo vuelvo a masticar entre neuronas descolocadas como piezas de
rompe cabezas… Si, “rompe cabezas”,
siento que sería buen apodo para mí, aunque sería alterar mi ego y la
verdad que agrandar más el problema me trae más problema y cuestión que no
tengo ganas de mentirme con soluciones insólitas e insalubres. Ese es el problema, o la cuestión; que el
problema es agrandar y achicar las cosas, agrandar lo que es diminuto y achicar
lo que se ve desde el espacio. Lo ideal para no sentirme vulnerable, va ¡para!
¿Dije “Lo ideal para no sentirme vulnerable? Jajaja, que chanta que sos
Florencia, las 24 hs de tus últimos 8 años sufriste como puta en la esquina en
pleno Julio de escarcha, la vulnerabilidad es vital, para mi claro está, a lo
que iba es que lo ideal en estos días estos meses, raros, confusos, míos,
llegué a la conclusión que sería bueno calmarme un poco, calmar el avispero de
mi mente para dejar de lado ese apodo… “Rompe cabezas”. No creía en las lecciones de vida, y hasta
hoy tengo cierta intriga si serán verdaderas, pero me pasó una y lo mastique, lo trague y lo vomité, estoy
triste por estarlo, y es tan sencillo que le doy cien vueltas de tuerca, nada
eso. También suelo preferir las cosas
hechas sin amor a la nada, un defecto tan mío, y tan lindo de cierta forma, me
siento oportunista y eso me da una bajada de línea. Y bueno, entre línea y línea mensajes
quedan y la primera persona que lo capture va llamar mi atención. Por eso
quiero alguien que me recomiende una canción ya cantada en todas las radios, de
esos clásicos que hace mil años no escuchas, o esa banda que nunca en
tu vida la escuchaste y te compra con la primera melodía, me encanta esa
sensación, tengo que admitirlo.
Ese olorcito oculto que te hace pensar que la lluvia que hay
afuera es el escenario perfecto, la película de auto ayuda, para el mundo de
los solitarios como Florencia. Siempre me gustó ese habla entre yo, y el rompe
cabezas, pero hay momentos inoportunos y demasiados incomodos, en los que
prefiero escupir hojas en lugar de palabras. Pido disculpas, señoras y señores,
si convertí en negro tosco mis colores y toqué el fondo de mi cigarrillo pero
llevo diez minutos tratando de no ser Florencia, y veo que me ganaron estos
ochos años de maquinar la neurosis central, llevo 8 años siendo Florencia. Ya sé. Estás ebrio. Ebrio de soledad, ebrio
de tanta lluvia, de tanta calle llena y vacía, de tantas noches donde llegabas
y te metías a tu dormitorio y te disparabas vodka helado al corazón.
No espero nada de otro mundo y creo que nadie lo espera,
solo por el hecho de que no conocemos más que otro mundo que el individual y
colectivo.
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