QUE SE LO LLEVE TODO LA MÚSICA

domingo, 8 de septiembre de 2013

La radio de siempre, en stand by.

El vaivén de la fiebre mezclando los mocos con las lágrimas, la cara salada como si me hubiese chapoteado en el mar sureño. Respiro quebrantada queriendo decir algo, deduzco y deduzco, y en realidad no puedo deducir nada más que la confusión que tengo de pies a cabeza. Quiero saber si estoy triste, si estoy bien, si es solo la fiebre. Quiero echarle la culpa a alguien o a algo, solo para poder dormir tranquila y decir: “Bueno, es por eso, sé que por acá no me conviene ir, dejo de lado esto y tomo aquello” Me siento vulnerable, como siempre, pero desde el rincón del dormitorio, me siento… Me siento en la cama, miro a la pared, quiero pensar en alguien, pero no, no tengo en quien pensar más que en mí, en mi cabeza. No veo negro, pero tampoco blanco, no sé qué estará pasando allá arriba, pero tengo que admitir que últimamente estoy viendo a mi corazón y me da miedo, porque cuando lo siento, me siento triste, y ese no es el problema, sino que, sentir me da miedo. Siempre fue un juego perverso sentir con la cabeza, pero está vez me saca fuerzas. Siempre nos aproximamos a todos, va queremos aproximarnos al tiempo, al otro, aproximarnos para no tener que descender y ser menos que el otro. La gente se aproxima a la primavera, se aproxima al Sol, sabiendo que jamás va alcanzarlo. Entonces, ¿por qué no quedarse quieto y solo ver, pensar, ver y pensar? Dicen que para que un texto sea bueno no debe tener preguntas retoricas pero, ¿por qué no hacerlas si en verdad existen en mi cabeza? Ahí va…  Hay domingos en los que me levanto con ganas de amar a mi familia, a esas personas  allegadas, y otros en los que no veo ningún vínculo con ninguno de ellos. Me da vergüenza de ser, de pertenecer y permanecer todos los días, todo el día y se siente agrio. Pensé que no iba a necesitar más de Coldplay y Morrissey, pero acá estoy a mitad de un texto sin gracia, enchufada a Bigger Stronger. Capaz, como siempre pienso, esto es solo la tontees de la adolescencia que en mi caso, si es así, me pegó muy fuerte. O quizás si hay algo verdadero que se tiene que arreglar, quizás tengo que ir al técnico ver si realmente tengo un virus, no me gustaría formatearme, porque a pesar de todo, me gusta ser Florencia.  

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