Tengo los ojos altos,
olor a viento y animo de perdedora alegre. Nada mal diría el optimismo que
siempre quiere resaltar más que un mismo resaltador amarillo. Che, ¿en serio
crees que no te gustan los domingos? No te conozco, pero te estaba espiando y al
parecer en tu vida es peor un miércoles que el rutinario lunes con L de Luna. Algún día nos vamos a enterar como tendríamos
que haber hecho las cosas, y eso va pasar cuando estemos enterrados dos metros
bajo tierra. ¿Y si en vez de reclamar todos los miedos que tenemos, nos ponemos
a soñar un poco? Diría alguien totalmente en ruinas, un iluso. Yo le
preguntaría, ¿Qué harías si no tuvieras miedo, entonces? Ya no pasa solamente
por dudar, se ve que se instaló como moda, el “dudo de mis dudas” si es así, yo
estoy a la moda… Me preguntaron por vos y no sabía que decir, fue porque dude
de mí, me parece.
Días cortos, noches largas, así es el Invierno, ¿ahora se
entiende porque me gusta tanto? Espere toda la mitad del año, para llegar a mi
estación, a mi estado vegetal, va de vegetal no tiene nada, estoy más
interactiva que nunca. Llenaría mi casa
de palabras, para sentirme un tanto más definida. Quiero una bonita casualidad
que me rompa la cabeza contra la pared,
¡Feliz invierno, con F de frivolidad!

