“Adolescentes independientes” ¿Dónde la viste? Los
adolescentes estamos más pendientes de las cosas, que un mismo pendiente
perdido de alguna chica ebria después de un recital.
Tendría que aceptar más rápido que los pensamientos que
tengo jamás en la vida los voy a plasmar tal cual los pensé, salvo que ande de
acá para allá con un cuadernito y un lápiz, no es mala idea pero ya cargo
conmigo, y eso es demasiado, o poco, pero en fin conmigo. Me di cuenta que soy
de escribir mucho, y cuando hablo,
explico demasiado algo que es nada, y cuando tengo que dar explicaciones la
verdad es que me quedo muda. Entre novelas y películas, algo te queda, siempre esa
reflexión a lo último, irritante porque tuviste que mirar una película de
mierda para darte cuenta de lo triste que sos, y vos estás ahí esperando
esa voz en off que te diga “La película
está basada en hechos reales” pero no,
eso te hace más triste todavía, igual por lo menos te hizo pensar, no la
alquilaste al pedo. También ya que estamos, digamos que me di cuenta que soy
una aficionada del horóscopo diario, creo
es una de las razones por las cuales me levanto todos los días, si es
por mi duermo un año completo, me fatigo yo sola, imagínate que hipócrita es la vida que un día
el horóscopo me tira que me chupe todo un huevo, lo hago y al otro día me dice
“Madura, ya es hora de que te tomes las cosas en serio” y yo le creo, como te
creí a vos. Fan del vino en caja, la depresión adolescente tatuada en el
corazón, y me rio de mí, o de lo triste
que soy a veces. No quiero creer que soy la única ilusa o bien estúpida, esperando por ese chico para
llamarlo “mi chico” con esa onda Spinetta, que salte por la ventana de tu
pieza, prenda sahumerios, sentado en la mesita de luz, el sol en su viola y así
vos te levantas… Aun que me conformo con un trastorno mental y una adicción al
tabaco deplorable. Quiero decir que
preciso de esa sensación tan ordinaria y descarada, tipo: “me tiembla el
cuerpo, me sudan las manos y me saqué la lotería con vos” todo eso, sentada
como indio cortando el pastito de cualquier plaza, con aroma a mandarinas. .. En
15 estoy.
Siempre todo tiene que tener un por qué, para qué, cómo,
donde, cuando, quien. Todo merodea entorno a esas preguntas tan comunes e
irritantes en algún punto. Estado
particular, en que la cabeza da un giro de 180° cada tres horas y así todavía
me siento con armonía en el cuerpo y en la mente. En este momento es más
conveniente decir un “ojala” que un “jamás”.
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