Cuando yo sea grande, quiero ser chiquita. No, no es que me
pegó fuerte esto del último año de secundaria y si fuera así ¿cuál es? sea el
motivo por el que sea, estoy en esa etapa en la que dudas si crecer esta bueno,
para alguien que siempre de chiquita quizo ser como papá y mamá y todavía
¡mejor que eso!
No sé si me siento adolescente, niña o una señorita en sus
cabales. Pero yo creo en eso de que a veces es mejor tomar la definición de uno
mismo antes que de la Real Academia. Ser adolescente, es sentirme cerca de mí y
a la vez alejada, alejada de otros, alejada de mí. Me duele escuchar que quizás
de grande aspiremos en otros caminos, que de niños nunca nos imaginamos. Pero
eso creo que no parte por uno solamente, hay otros factores que movilizan a
uno, a tomar decisiones que corrompen la esencia de niño eterno. Como el
trabajo, las responsabilidades como hijo y hasta como padres.
Tu banda favorita te dice que no le hagas caso a mamá y a
papá pero tu profesor te dice que lo mejor está en el hogar, en el lazo con la
familia. Hoy por hoy hay tanto humo en el aire, que quizás escuchar a la
persona equivocada, te haga sentir la persona más fracasada del planeta. Porque
el adolescente siempre se identificó con la rebeldía, la depresión auto
medicada y el "NADIE ME ENTIENDE" si me equivoco, soy malísima siendo
adolescente.
Creo que siempre el ojo está en el adolescente, que hace que
no, en realidad cada vez que hace algo mal ahí están todos... ¿Ves? Esa es una opinión
muy adolescente, que todos nos señalen con el dedo, que nos digan que no. Sí,
es normal para una sociedad como la de hoy, pero es susceptible para el adulto,
que el adolescente le diga que no, que lo contradiga.
Igual hay que decir algo, no se puede comparar al
adolescente de los 60' con uno de hoy. El espacio y el tiempo son otros. Hoy,
ya no es el "cara a cara" creo que está más para decir:
"PANTALLA A PANTALLA" Repetimos el "Hola ¿cómo estás?" como
mensaje automático, cada vez que se nos presenta alguien nuevo.
Son tiempos en los que mamá y papá empiezan a ver cómo te
crecen los pelos, ¡lo alto que sos! las drogas que alguna vez probaron ellos
hoy te tocan a vos. Y todo es un apocalipsis. Sí, es un apocalipsis ser
adolescente, me gusta como suena. "Apocalipsis adolescente"
El apocalipsis del sexo y el amor, la paz y la guerra,
parece que estuviera presentando el tráiler de una película. Pero quiero
decirles, que es una corta sinopsis de mi vida, más de mi cabeza que de mi
vida. El adolescente siempre está en guerra, aunque algunos no concuerden con
lo que digo. Por lo menos yo, siempre estoy en guerra conmigo, me niego a
dejarla. Si dejo de pelear por mí, si dejo de parecer una chica estúpida, dejo
de ser adolescente.
Mis viejos, dicen que me conocen de pe a pa, de la A a la Z,
mi ex me dijo lo mismo. Mis amigos de la vida aparentan conocerme más que yo.
Yo, yo no digo nada.
Un día estaba tomando mates con mi vieja, me pregunto si me
iba a dar la cabeza para la universidad, lo único que atine a contestarle fue -
No lo voy a saber hasta probarlo. Se calló y siguió cebando.
Mamá y Papá me conocen, me miman, pero ninguno sabe que uno
de los placeres que me doy es esto, escribir.
Mis amigos leen mis entradas en el blog, hasta me felicitan.
Sin embargo no saben el placer que me da esto, escribir.
Yo, yo sigo escribiendo porque si no, estaría ahogándome...
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