Leo textos de otro y pienso – Si, si más de lo mismo, a ver
el otro… Uh este es peor demasiado común, fue. Si obviamente voy a decir que me
molesta ser así pero lo soy, así que supongo que no me gustan en serio esos
textos, por lo tanto no me van a gustar los míos siempre lo dije. Creo que en
estos días me encuentro más positiva porque me pinte las uñas con esmalte rojo
y me encantan mis manos de rojo. Hoy tenía que escribir, mil veces deje pasar
pocos y densos pensamientos y nunca los pase en borrador. Así que hoy me toca
definirme y capaz le erro y me perdí un golazo pero ¿Qué importa? Estoy de buenas,
donde me agarre el bajón ya sé con qué maquinarme la cabeza. Es que me
encuentro mejor cuando me dan por perdida, si me gusta que me encuentren pero
es temporáneo, y no está mal que sea así o ¿sí? Tampoco encuentro lo especial y
lo amargo a mis palabras, siento que jamás fueron dirigidas a un ente, y menos
que menos al aire que respiro, pero aun que no lo quiera tengo que decir que
alguna vez mis palabras fueron de tu autoría. Si te das cuenta la existencia física
no es lo único que importa, también te importa lo ausente que estoy en tu vida.
Siempre abarcamos lo justo y necesario y a veces no llegamos ni a dos
caramelos, otras en las que sumas todas las cosas que perdiste y así respiras
todo el día. ¿Qué sería de nosotros si el aire es un impuesto?. El humo de mis
cigarros es el ambiente en el que se respira la tensión y la incomodidad no es
plato de buen gusto si va acompañado de una delicada botella de nervios. Que alguien llegue ya para poder gritar -
¡Vos y tu enferma forma de decirme te quiero!

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