QUE SE LO LLEVE TODO LA MÚSICA

jueves, 13 de octubre de 2011

Un mal trance que el destino interpuso en mi camino.


No me la veía venir. Me hubiese gustado no escuchar, cerrar los ojos bien cerrados y al abrirlos descubrir la pesadilla en que me encontraba. Me había aferrado a personas, a personas que caminan, respiran, hacen y deshacen a su puro beneficio. Me había aferrado de sentimientos que se esfuman y palabras que se borran con facilidad. Fui perdiéndolo todo, uno a uno, fui perdiendo una batalla imposible de ganar, fui creando este espacio que nadie puede tocar, en que me encuentro arrinconada, pensé que me derrumbaría, que me desarmaría, pero sigo de pie, o de rodillas pero sigo acá puedo sentir como mi pecho se hunde y se expande cuando respiro, a veces un poco agitada cuando me desespero y cuando lloro creyendo que no puedo, y al final de cuentas no espero nada especial, ni fuera de lo normal;a mi me alcanza...  me alcanza con mi otro yo y nada más que eso, sentirme yo, Florencia. Es que cuando menos te la esperas la vida ella misma te da unos simples regalos que se hacen llamar ''momentos especiales'' es ahí donde frenas, y te pones a contemplar cuales son esos pequeños GRANDES detalles que hacen que ese momento lo hagan tan único, pero mayormente no nos ocurre diariamente estos obsequios, es más siempre estamos deprimidos preocupados tristes o enojados por alguna u otra cosa que no nos esperábamos y nos impacto como si nada hubiera importado es que cuando no se está demasiado seguro de nada, lo mejor es crearse deberes a manera de flotadores, es decir que nosotros mismos somos los que tenemos la idea fija de invertir nuestras soluciones, pero en realidad no es así si nos paramos a observar siempre que hay algún problema buscamos la solución tratamos de fabricarla, pero ¿en donde la buscamos? en los demás, y ese es el error más grande que puede hacer el ser humano, ¿por qué no buscarla en nosotros mismos, si es nuestro problema?, empieza por la evolución, es la manera de volvernos uno, es lento pero viene despacio pero viene.



"Nunca más" nunca se cumple. "Para siempre" siempre acaba.

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